domingo, 6 de julio de 2008

¿PARA QUÉ SIRVE LEER?


Página 12. Domingo, 29 de Junio de 2008
El poder de la lectura
Por Guillermo Saccomanno



Con el Nano fuimos compañeros de colimba en el sur. Además de escribiente, el Nano era maestro en la escuela del regimiento. Enseñaba a leer y escribir a colimbas que venían embrutecidos del campo y que, aun cuando nos costara creerlo a los porteños, consideraban el uniforme rotoso y la ranchada hedionda como lujos. Alguien me contó que al Nano lo habían chupado en la última dictadura. Lo que fue cierto. Lo pensé desaparecido. Pero no. Hace poco, en San Martín de los Andes, durante la feria del libro, el periodista y poeta Rafa Urretabizkaya me acercó saludos del Nano. Sí, el Nano estaba vivo. Había sobrevivido a la tortura y la cárcel, había estado exilado en Roma y, con la democracia, vuelto al país. Desde entonces otra vez en lo suyo, la docencia y la militancia, compañero de lucha de Fuentealba, el maestro recientemente asesinado por el gobernador Sobisch. Que nos contactáramos por mail, me dijo el Rafa. Porque si lo llamás no va a contestar. Quedó sordo de la tortura, me dijo. Y así fue que con el Nano empezamos a escribirnos. El fragmento de mail que sigue –la base del iceberg de esta historia, el cuento subterráneo dentro del cuento– es el testimonio de un sobreviviente, pero no sólo. Prueba contundente del poder de la lectura, es un cuento y también un ejercicio de teoría literaria que los maestros podrían divulgar en sus clases. Es decir, una herramienta. Aquí va.
“El primero, de los dos años que estuve en la cárcel de Rawson, nos permitieron tener libros que, previa censura de un bibliotecario que no era lector, más allá de las contratapas, a razón de tres por mes a cada preso, nos dejaban leer. Obviamente, luego de leídos los cambiábamos, aunque no estaba permitido, lo que nos permitía leer todo lo que quisiéramos. La biblioteca de la cárcel era excelente, a pesar de haber sufrido a poco del golpe lo que denominábamos la quema de la biblioteca de Alejandría. Con nuestra presencia, formados como en la colimba, los milicos quemaron un montón de libros, que vaya uno a saber con qué criterios habían sido condenados, pero si nos atenemos a cómo se condenaba a los hombres en aquella época, no nos costará demasiado darnos cuenta.
La biblioteca era buena y lo seguía siendo aun después de la quema, porque ningún preso retira sus libros al momento de ser liberado o trasladado. El libro deviene un objeto cuasi sagrado en esos espacios de encierro, es como la contracara de la institución. No tenés una idea de cuantos días de encierro escapábamos mediante la literatura. Por supuesto que los carceleros se dieron cuenta y durante el segundo año, prohibieron la lectura en los pabellones. Fue una nueva manera de torturarnos. Pero allí vino en nuestra ayuda la literatura acumulada en la memoria. Pasábamos horas contando lo que recordábamos de algún libro leído, y no pocas veces el libro había sido leído por más de uno, lo que mejoraba la discusión y el placer enormemente” (Nano Balbo, docente y militante de la CTA de Neuquén).




PD: la imagen que incluye esta entrada es La lectura (1924). Fernand Léger. Óleo sobre tela. Musée National d'Art Moderne. Centre Georges Pompidou, París. 257 x 206 cm

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Digo tambien, de la importancia de la lectura.
No aprender a leer, es ya, una dictadura. No entender, no conocer su nombre, de que manera gira el mundo.
Cuando los gobiernos pretenden conquistar los pueblos a lo primero que recuerren es a bajar salarios docentes, quemar libros, exiliar intelectuales; porque como decia Jauretche, leer sirve para desasonzar giles. A ningun gobierno le sirve un pueblo que piense y se construya como seres criticos. ¿para que? ¿para resolver solos los problemas y no necesitar de ladrones que nos compren por dos garrafas? Como dicen los chicos, Ni ahi, lo que pretenden es llevarnos de las narices. Dice un dirario El País de España titulando la frase de la ministra madrileña de Educacion: No saber leer es peor que fumar.
La lectura nos permite aprender y poder opinar con una optica critica. Saber leer es aprender a andar.
Mario Cáceres. 2º Letras

María Amalia dijo...

Para qué sirve leer es la pregunta que nos convoca. Les cuento el recorrido que fui haciendo: me acordé de Freire, releí textos. Seleccioné la primera carta de su obra “Cartas a quien pretende enseñar”, que Gabriela Herrero ha presentado muchas veces a sus alumnos, mientras que en Político-institucional reflexionábamos sobre la 4º. El título que Freire da a la Primera carta es:”Enseñar-aprender. Lectura del mundo- lectura de la palabra”. Cito:”Leer es una opción inteligente, difícil, exigente, pero gratificante. Nadie lee o estudia auténticamente si no asume,frente al texto o al objeto de la curiosidad, la forma crítica
De ser o de estar siendo sujeto de la curiosidad, sujeto de la lectura, sujeto del proceso de conocer en el que se encuentra…. Enseñar a leer es comprometerse con una experiencia creativa alrededor de la comprensión…” Pongo a disposición de ustedes el texto completo. Esta cita no alcanza a mostrar las implicancias políticas que Freire atribuye a la alfabetización. Pero les propongo algunas preguntas: quién lee, quién aprende a leer,dónde leen, para qué leen, qué representaciones sociales, políticas, sustentan la enseñanza-aprendizaje de la lectura… Finalmente, el recorrido que quería contarles incluye una experiencia interesante, que viví el sábado al asistir a una jornada organizada por el CAIE del Instituto Nº 26 sobre educación popular. Este puede ser otro tema para intercambiar ideas, información, experiencias… Sigo pensando… ahora sobre la experiencia que nos cuenta Saccomano, sobre la vida y la sobrevida, los encuentros y desencuentros, mediatizados por la palabra ¿Y si miramos el cuadro de Berni: "Juanito aprende a leer"?

Anónimo dijo...

Coincido con Mario cuando dice "Saber leer es aprender a andar". Para mi, la lectura es un placer muy grande. Sirve para aprender, para informarnos, para volar por otros mundos. Lo que dice Maria Amalia sobre Freire, me llevó a un texto que leímos con Gabriela Herrero en el que él habla de la importancia del acto de leer: "La lectura del mundo precede a la lectura de la palabra, de ahí que la posterior lectura de ésta no pueda prescindir de la continuidad de la lectura de aquél..."
Con respecto a la pregunta que formula Maria Amalia, tengo la esperanza de que Juanito haya aprendido a leer.

Ana Tamagno dijo...

Ay, qué manera de hacer preguntas, María Amalia! Siento algo así como que no voy a poder ni acercarme a Tebas hasta que no tenga todas las respuestas. Y tales respuestas, existen?
Me gusta que se cite tanto a Freire, porque me gusta mucho Freire. Deduzco que en los próximos anios vamos a verlo, no?
Freire propone la educación y la lectura como herramientas emancipatorias. Qué más que eso podemos desear quienes elegimos el compromiso con la docencia?
Rescato una frase de Freire que me gustó mucho:
..."Mi esperanza es necesaria pero no es suficiente. Ella sola no gana la lucha, pero sin ella la lucha flaquea y titubea. Los educadores precisamos de la esperanza crítica, como el pez necesita del agua no poluida"....
Me despido porque ya entro a cursar.
Me voy pensando. Espero, algún día, encontrar las respuestas que plantea María Amalia. Mientras tanto, por favor, que siga preguntando! No quiero exponerme al "calambre mental"
Saludos a todos!

Ana

P.D.: Pido disculpas por la falta de signos de apertura y de "enies", el teclado no me los permite. Imperdonable para alguien de Lengua!

Anónimo dijo...

Saber leer no sólo es oralizar un texto, sino comprenderlo, interpretarlo. Es leer también entre lineas, que tanto cuesta hoy, ver lo que se dice más allá de las palabras escritas.
Yo nunca tuve el hábito de leer cuando fuí chica, mas que de revistas de comics no pasé, pero sin embargo y por suerte veo lo bien que a uno le hace leer, como te puede abrir la cabeza y lo más importante como se aprende, hasta incluso de lo más insignificante.
Y algo para destacar, el leer ayuda a escribir mejor y tener seguridad de uno mismo, y eso es genial. La lectura no debe perderse es una herramienta que nos permite ver más alla de nuestras narices.

Anónimo dijo...

Raquel Cazenave:
La verdad que hoy recién me doy cuenta de lo importante que es leer. Hoy con el comienzo de mi carrera lo escucho por todos los pasillos y realmente me doy cuenta de que es así. Creo que de alguna manera uno se da cuenta quien lee como hábito y quien no, por su forma de expresarse, de discutir, de criticar, en el buen sentido.
Me gustaría haber sido un lector compulsivo, pero bueno nunca es tarde…
Este artículo me hace ver, que no importa la circunstancia o el lugar, uno nunca debe dejar de leer. Y que nos pueden faltar muchas cosas, pero ¿Quién no tiene en algún lugar unas líneas para escapar, un momento del mundo físico?.