sábado, 12 de julio de 2008

Haciendo Borges


Esta actividad estuvo coordinada por Edelma Abraham, que se esconde (pero no la dejamos) tras el seudónimo EA Producciones

3 comentarios:

María Amalia dijo...

“Haciendo Borges”… recibo la invitación a leer y pensar. A Edelma y a los alumnos: mi agradecimiento porque a través de una lectura excelente de textos que todos podíamos comprender, nos ayudaron a reconocer una faceta de la obra de Borges que a veces no conocemos, o no dimensionamos realmente. ¡Qué interesante lo que ocurrió! Nos presentaron un autor “difícil”, tan argentino y tan universal, tan cuestionado y tan citado. Entonces, les pido ayuda para comprender otro aspecto al que intentamos acercarnos con los alumnos de la Perspectiva Filosófico Pedagógica de 2º de todos los Profesorados. Les cuento cómo surgió: a propósito de analizar los cambios que en nuestra vida cotidiana produce la tecnología, propuse a los alumnos estudiar el espejo, elemento cotidiano con el que nos “vemos” y nos “reconocemos” (¿o lo ocultamos en el fondo de la cartera? ¿o le decimos “espejito, espejito…? Así fue la propuesta, seleccionar información: desde la óptica, para los alumnos que estudian física, desde la historia y la mitología; desde la psicología. Pregunté, además, en qué obras de arte parecen espejos- por ejemplo en El matrimonio Arnolfini-; este tema en la obra de Borges y en Alicia en el país de las maravillas. Quedó planteado el juego… Los resultados fueron riquísimos, porque los alumnos encontraron materiales variados, interesantes, a veces insólitos. Transcribo el poema de Borges que formaba parte de la Guía de análisis. Pero pido auxilio a profesores y alumnos de Letras: ¿nos pueden ayudar a comprender cómo, por qué…. aparece este tema en la obra de Borges? Graaaaciiiiaaaassss.

AL ESPEJO

¿Por qué persistes, incesante espejo?
¿Por qué duplicas, misterioso hermano,
el menor movimiento de mi mano?
¿Por qué en la sombra el súbito reflejo?
Eres el otro yo de que habla el griego
Y acechas desde siempre. En la tersura
Del agua incierta o del cristal que dura
Me buscas y es in útil estar ciego.
El hecho de no verte y de saberte
Te agrega horror, cosas de magia que cosas
Multiplicar la cifra de las cosas
Que somos y que abarca nuestra suerte.
Cuando esté muerto, copiarás a otro
Y luego a otro, a otro, a otro, a otro…


“La rosa profunda”, Obras Completas, Buenos Aires, Emecé, 1989,
vol II., pág. 110.


(No puedo agregar la reproducción de El Matrimonio Arnolfini ni de otras obras)

Anónimo dijo...

Muy buena idea, el espejo ha sido una constante en la mitología al igual que los laberintos.
Que mejores ejemplos que la suerte que corríó Narcizo y el mismísimo laberinto del Minotauro (que Borges nos muestra en "La Casa de Asterión")

Anónimo dijo...

Jorge Luis Borges es uno de los autores en cuya obra se repiten siempre los mismos temas: el tiempo, la ciudad y el arrabal, la ceguera, el espejo, la biblioteca, la enciclopedia, la utopía, la muerte, el laberinto, etc.
Le recomiendo leer el ensayo “Borges y yo”, y el cuento “El otro” del libro “El libro de la arena”.
La búsqueda de sí mismo es constante; el desdoblamiento del yo está directamente relacionado con el motivo del espejo. Borges, en una entrevista, reveló de sí mismo que, muy a menudo, le persiguen pesadillas nocturnas sobre laberintos, el escribir y los espejos. El espejo crea la imagen de nuestro doble, del doble que nos quita los movimientos, los ademanes, la expresión y roba parte de nuestro yo.
Sin embargo, al mismo tiempo, este doble no puede existir sin nosotros. Está unido con nosotros como la sombra. El doble como tal significa que dos representaciones del único personaje existen en un mundo posible.
En el cuento «El otro» de El libro de arena, el viejo Borges habla con su joven doble. Para el análisis se debe volver a Borges y su yo. ¿Por qué el espejo es para él tan fascinante? Porque forma frontera entre dos mundos posibles, entre el mundo real y el mundo de la ficción, el mundo detrás del espejo, o mejor dicho, en el espejo.